El aire acondicionado del coche es un circuito cerrado, pero cerrado no significa hermético para siempre. De forma orientativa, un circuito en buen estado puede perder en torno a un 10-15% del gas refrigerante cada año solo por permeación -el gas atraviesa muy lentamente las juntas de goma y los tubos flexibles-, sin que exista ninguna fuga como tal. Es la razón por la que un coche que enfriaba perfectamente hace tres veranos hoy tarda más en refrescar, sin que nadie haya roto nada.
La regla práctica: cada dos años, aunque enfríe bien
Esperar a que el aire salga templado para revisarlo es esperar a que el problema ya sea evidente. Una revisión cada dos años detecta la pérdida gradual de gas antes de que se note al volante, y de paso comprueba que no haya una fuga real detrás de esa pérdida -que sí hay que reparar antes de recargar, porque si no, la recarga dura lo que tarda en escaparse otra vez-.
Por qué huele a humedad al encenderlo
El evaporador -la pieza que enfría el aire- se queda húmedo por condensación cada vez que usas el clima, igual que la parte de fuera de un vaso con hielo. Con el motor parado esa humedad no se seca del todo, y en la oscuridad del conducto se desarrollan microorganismos que son los que huelen mal, sobre todo en el primer golpe de aire al arrancar. Un ambientador tapa el síntoma un rato; no cambia nada en el evaporador, así que el olor vuelve.
Un truco sencillo que ayuda a prevenirlo: usa el aire acondicionado también en invierno, aunque sea unos minutos de vez en cuando. Mantiene el circuito lubricado y evita que el evaporador pase meses húmedo y a oscuras sin que circule aire seco por él.
Señales de que toca revisión
- El aire tarda más de lo normal en enfriar, o no llega a la temperatura marcada
- El compresor hace ciclos cortos, entrando y saliendo con un chasquido audible
- Los cristales tardan en desempañar o vuelven a empañarse enseguida
- Olor a humedad, más marcado en los primeros segundos al encender el clima
- Ha pasado más de un año desde la última revisión del circuito
Qué incluye una revisión seria
Antes de recargar gas hay que saber por qué falta: recargar un circuito con una fuga sin localizar es gastar en un arreglo que dura semanas. Una revisión completa empieza por el diagnóstico del circuito, sigue con la recarga y el control de fugas, y si hay olor, con un tratamiento del aire que actúe sobre el evaporador -origen del problema- y no solo sobre el ambiente del habitáculo.
Si vas a pasar por el taller antes del verano, aprovecha para revisarlo: en nuestro servicio de climatización hacemos diagnóstico, recarga y tratamiento de olores por ozono para todas las marcas.