Cristales y seguridad

Impacto en el parabrisas: cuándo se repara y cuándo hay que cambiar la luna

El tamaño no es lo único que decide. La posición del impacto y cuánto tiempo lleva ahí pesan tanto como el diámetro de la marca.

Impacto en el parabrisas: cuándo se repara y cuándo hay que cambiar la luna

Un impacto de piedra en el parabrisas parece un problema estético menor, y no lo es: el parabrisas forma parte de la estructura del vehículo. Es el punto de apoyo sobre el que se despliega el airbag del copiloto y aporta rigidez al techo en un vuelco. Un impacto sin tratar puede reducir hasta un 70% la resistencia del cristal, así que la decisión de repararlo o cambiarlo no es cosmética.

Las tres preguntas que deciden

Tamaño. Como orientación general, un impacto del tamaño de una moneda pequeña, sin grietas que salgan de él, suele ser reparable. Cuanto más se acerca al tamaño de una mano, más probable es que haga falta sustituir la luna completa.

Posición. Dos zonas descartan la reparación aunque el impacto sea pequeño: el campo de visión directo del conductor -porque una reparación, por buena que sea, deja una ligera distorsión óptica- y el borde del cristal, donde el propio parabrisas es estructuralmente más débil y una reparación no ofrece la misma garantía.

Antigüedad. Un impacto reciente, limpio, se repara con buen resultado. Si lleva días o semanas expuesto a la lluvia y al polvo, la suciedad y la humedad ya han entrado en la fisura, y eso empeora tanto el resultado estético como la resistencia de la reparación.

Por qué no conviene esperar

La fisura no necesita un golpe nuevo para avanzar: un cambio brusco de temperatura -el sol directo de julio, la calefacción a tope una mañana de enero, incluso un chorro de agua fría sobre un cristal caliente- puede hacer que una grieta pequeña se extienda de un extremo a otro del parabrisas en segundos. Lo que hoy es una reparación de veinte minutos puede convertirse en una sustitución completa de un día para otro, sin que haya mediado ningún golpe adicional.

Qué hacer nada más darte cuenta del golpe

  • Cubre el impacto con un trozo de cinta transparente para que no entre polvo ni humedad mientras pides cita
  • Evita el aire acondicionado o la calefacción a máxima potencia dirigidos directamente al cristal
  • No pases el coche por un túnel de lavado a presión hasta revisarlo
  • Pide valoración cuanto antes: cuanto más reciente el impacto, mejor es el resultado de la reparación

¿Lo cubre el seguro?

La mayoría de pólizas con cobertura de lunas la incluyen, y en la reparación -a diferencia de la sustitución- suele no aplicarse franquicia. Conviene comprobarlo antes de decidir por tu cuenta si reparar o cambiar, porque puede que la opción más segura sea también la que no te cuesta nada.

En nuestra valoración de impactos te decimos sin compromiso si tu caso entra dentro de los tres criterios de arriba, y si hace falta sustitución, tramitamos el parte con tu aseguradora.

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